Aficiones

Cuando el Jazz y el deporte se mezclan

En el boxeo y en la vida no puedes darte el lujo de ser lento. Según los grandes managers de este deporte de cuadrilátero todo termina cuando las piernas se ponen pesadas. Tanto en el deporte como en la vida, el ascenso de Luis Serna se desarrolla con pasos veloces pero firmes.

Luis Serna como hombre de principios no tiene preferencias por ningún partido político pues ha trabajado en distintas administraciones de la función pública. Así desarrolla su naturaleza, lejos de las tendencias partidistas pero consciente de las problemáticas existentes. Desde esa trinchera trabaja.

En el box, uno de los deportes que apasiona a Serna, dos hombres se miran a los ojos, se estudian y crean la estrategia. El primer paso de la victoria. Así mira él, firme, seguro de lo que para sí mismo representa la práctica de un deporte. Su postura es implacable, los 46 años que tiene no lucen en un cuerpo que siempre practicó las artes marciales y el boxeo.

Uno de los grandes representantes de las artes marciales en el mundo, Miyamoto Musashi dijo alguna vez, “la verdadera ciencia de las artes marciales significa practicarlas de tal forma que sean útiles en cualquier ocasión, y enseñarlas de tal forma que sean útiles en todos los caminos”. Luis Serna logró lo que el gran maestro japonés predicaba: su carrera, su vida misma, la rige en una base de disciplina, orden y templanza de carácter. Los resultados hablan por sí mismos.

Amante de la velocidad

La Ciudad de México se ha encargado de promover un sinfín de actividades deportivas que incentivan la práctica de una disciplina como una forma de vida. Mucho se debe a él, quien no sólo es fanático de las artes marciales. La velocidad y los autos cubren algunos de sus gustos más grandes.

Hablamos sobre el regreso del Gran Premio de Fórmula 1 a México y cómo lo disfrutaron los aficionados a la élite del deporte motor el año pasado, él fue uno de ellos.

Después fue el piloto Michael Schumacher quien salió a relucir y es una frase del alemán la que genera afinidad con la imagen del hombre nacido en Durango que sonríe cuando hablamos de los autos más veloces del mundo.

“No soy una leyenda, sólo un tipo con suerte que ha estado donde ha tenido que estar en el momento oportuno”, dijo alguna vez Schumacher luego de ganarlo todo, la sencillez nunca la perdió. El piloto alemán siempre reconoció a los demás y se mostró humilde con los rivales. Luis Serna se maneja igual. No le gustan los reflectores, es humilde, no resalta logros personales sólo los de equipo.

Futuro en el día a día

Comprometido con el trabajo y adoptado por una Ciudad de México que ama y por la que lucha día a día, Luis Serna cita a una de sus recientes autoras favoritas, Margo Glantz con la frase “me acuerdo”, él aún recuerda el hecho de migrar a la capital del país. Lo describe como un gran reto, pero también como una amplia oportunidad para realizar aquellas metas y sueños que se había propuesto.

No hay planes más que los que nacen del acontecer diario, la lucha por hacer una ciudad incluyente sigue, los pasatiempos de Luis Serna contribuyen a conocer un poco mejor al hombre que cree que el cambio se hace con pasos cortos pero firmes, “la única forma de aminorar la desigualdad es creando oportunidades para crecer como ciudad y como país”, dice.

Si usamos la metáfora del box, Luis Serna no deja que se escuche la campana y alza los guantes preparado para los rounds que vengan.